Misiones en Monte Sinaí

El viernes 14 de junio salimos un grupo de 12 hermanos con el objetivo de evangelizar y proyectar una película en el sector de Monte Sinaí.

Ir a Monte Sinaí es como salir de viaje a otro lugar digo esto por la distancia y por la situación en la que viven las personas. Desde el centro hasta Monte Sinaí nos demoramos una hora y veinte minutos para llegar.

Las calles de Monte Sinaí no están asfaltadas. Hay bastante polvo en estos días que no llueve. Cuando llueve dicen que es sumamente difícil transitar por el lodo que se acumula. Monte Sinaí es uno de los sectores más pobres de nuestra ciudad.

Diario “El Comercio” informa que: El Instituto Geográfico Militar calcula que en estos barrios viven 133.000 personas (unos 26.600 hogares). Es quizá la parte más rural, llamada la “Capital Montuvia de Guayaquil’, donde todavía es posible ver gente a caballo.

La investigación socioeconómica de la corporación Hogar de Cristo, dio pautas de sus precarias condiciones. El 99% tenía ingresos menores al salario básico, el 54% era pobre, en el 48% de las familias solo trabajaba una persona (son núcleos de cinco miembros o más), el 52% solo completó la primaria, el 48% de las casas era de caña.

Luis Távara, director social de la corporación, cree que hoy esas cifras son peores. “No tenemos información actualizada, pero es la percepción que nos deja hablar con la gente cada día, que cuenta el impacto de la crisis económica”.

Cuando llegamos a Monte Sinaí, inmediatamente nos organizamos para salir a repartir volantes, evangelizar y empezamos a conversar con la gente que vive en este sector, nos enteramos que la mayoría de ellos son personas que han migrado del campo a la ciudad con esperanzas de superarse.

A la proyección de película llegaron 135 personas, de los cuales 4 personas adultas y 30 niños aceptaron a Jesús como su Señor y Salvador personal, a los cuales invitamos a la iglesia filial que tenemos en Monte Sinaí.

Al final repartimos sánduches y colas a todos los asistentes, entregamos fundas de víveres a las personas más necesitadas y dejamos algunas fundas de ropa al pastor para que entregue a las personas que lleguen a la iglesia.

Cada actividad misionera en la que hacemos evangelismo y ayuda social, nos deja una gran alegría y gozo, al haber cumplido con la misión que Dios nos encomendó.

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